A David Attenborough le pidieron que llevase una cacatúa al estudio para impresionar al futuro rey, pero él sabía el peligro que conllevaba
Nuestra curiosidad por el mundo animal es casi innata, en esa mezcla de fascinación y en cierto modo temor por aquello que todavía desconocemos. Pero no podría cultivarse como es debido si no hubiera gente dispuesta a investigar sobre ese mundo, y sobre todo si no hubiera gente dispuesta a divulgar…
Artículo original publicado en SensaCine
Nadie como él entendía la particular naturaleza de cada uno de los animales Leer más
